Nuestras voces, nuestros cuerpos, nuestras vidas

Sinopsis

El 19 y 20 de diciembre del 2001, las mujeres fuimos las principales protagonistas de las movilizaciones que salieron de todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires para confluir en el Congreso y la Plaza de Mayo.

Movilizadas, conmovidas, ganamos las calles con las cacerolas rebeldes, demostrando que nuestras vidas van mucho más allá de la cocina, sublevadas contra el hambre y la desocupación, contra la represión y el estado de sitio.
Descubrimos nuestras voces, organizando las asambleas barriales, luchando para que se vayan todos los políticos de los partidos patronales que se robaron nuestros sueños. Estuvimos frente a las vallas policiales, codo a codo con las heroicas obreras de Brukman, nos movilizamos para exigir trabajo.

En todos los ámbitos las mujeres nos rebelamos y revelamos nuestra fuerza latente, para intentar darle una salida a la catástrofe. Encontramos fuerza donde nos hacían creer que había debilidad. Y contra todos los que quieren mandarnos a la cocina de nuevo, les decimos que estamos dispuestas a defender nuestros derechos: al trabajo, a cobrar el mismo salario que los hombres por las mismas tareas, a no sufrir discriminaciones ni acosos ni abusos de ningún tipo, nuestro derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, al placer, a decidir sobre nuestro propio cuerpo.
Juntas, llegamos al Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Rosario (agosto, 2003). Esta es nuestra historia.


Synopsis

On December 19th and 20th of 2001, we women, were the main characters of the demonstrations that came from all the neighbourhoods of Buenos Aires to unite at the Congress and Plaza de Mayo.

We demonstrated on the streets, holding our rebel stews and shouting that our lives go far beyond the kitchen, against hunger and unemployment, against repression and Stage of Siege. We discovered our voices, organised assemblies in our neighbourhoods, struggled for all polititians who stole our dreams to leave the government. We were against the police fence, all together with the heroic women of Brukman, asking for our right to work.
In all places we rebeled and revealed our strenght to try and give an exit for the catastrophe. We found strenght were we learned there was weakness.

Now, against anyone trying to put us back in the kitchen, we say we are ready to fight for our rights: job, equal salary to men, discrimination, harrasments, abusements, house, education, health, pleasure and decision about our own body.
All together we come to the National Women Meeting in Rosario, in August 2003. This is our history.